Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas. Por Arturo Pérez-Reverte.
Me sigue sorprendiendo que se sorprendan. O que hagan tanto paripé, cuando en realidad no les importa en absoluto. Ni a unos, ni a otros. Y eso que todo viene seguido, como las olas y las morcillas. La última –estudio internacional sobre alumnos de Primaria, o como se llame ahora– es que el número de alumnos españoles de diez años con falta de comprensión lectora se acerca al 30 por ciento. Dicho en parla normal: uno de cada tres críos no entiende un carajo de lo que lee. Y a los 18 años, dos de cada tres. Eso significa que, más o menos en la misma proporción, los zagales terminan sus estudios sin saber leer ni escribir correctamente. Las deliciosas criaturas, o sea. El báculo de nuestra vejez.
Pero tranquilos. La Junta de Andalucía toma cartas en el asunto. Fiel a la tradicional política, tan española, de subvenciones, ayudas y compras de voto, y además le regalo a usted la Chochona, la manta Paduana y el paquete de cuchillas de afeitar para el caballero, a los maestros de allí que «se comprometan a la mejora de resultados» les van a dar siete mil euros uno encima de otro. Lo que demuestra que son ellos quienes tienen la culpa: ni la Logse, ni la falta de autoridad que esa ley les arrebató, ni la añeja estupidez analfabeta de tanto delincuente psicopedagógico y psicopedagocrático, inquilino habitual, gobierne quien gobierne, del ministerio de Educación. Los malos de la película son, como sospechábamos, los infames maestros. Así que, oigan. A motivarlos, para que espabilen. Que la pretendida mejora de resultados acabe en aprobados a mansalva para trincar como sea los euros prometidos –una tentación evidente–, no se especifica, aunque se supone. Lo importante es que las estadísticas del desastre escolar se desplacen hacia otras latitudes. Y los sindicatos, claro, apoyan la iniciativa. Consideren si no la van a apoyar: ya han conseguido que a sus liberados, que llevan años sin pisar un aula, les prometan los siete mil de forma automática, por la cara. Y más ahora que, de aquí a tres años, con los nuevos planes de la puta que nos parió, un profesor de instituto ya no tendrá que saber lengua, ni historia, ni matemáticas. Le bastará con saber cómo se enseñan lengua, historia y matemáticas. Y más si curra en España: el único país del mundo donde los profesores de griego o latín enseñan inglés.
Así, felices de habernos conocido, seguimos galopando alegremente, toctoc, tocotoc, hacia la nada absoluta. Todavía hay tontos del ciruelo –y tontas del frutal que corresponda– sosteniendo imperturbables que leer en clase en voz alta no es pedagógico. Que ni siquiera leer lo es; ya que, según tales capullos, dedicar demasiado tiempo a la lectura antes de los 14 años hace que los chicos se aíslen del grupo y descuiden las actividades comunes y el buen rollito. Y eso de ir por libre en el cole es mentar la bicha; te convierte en pasto de psicólogos, psicoterapeutas y psicoterapeutos. Cada pequeño cabrón que prefiere leer en su rincón a interactuar adecuadamente en la actividad plástico-formativo-solidaria de su entorno circunflejo, por ejemplo, torpedea que el día de mañana tengamos ciudadanos aborregados, acríticos, ejemplarmente receptivos a la demagogia barata, que es lo que se busca. Mejor un bobo votando según le llenen el pesebre, que un resabiado culto que lo mismo se cisca en tus muertos y vete tú a saber.
El otro día tomé un café con mi compadre Pepe Perona –«Café, tabaco y silencio, hoy prohibidos», gruñía–, que pese a ser catedrático de Lengua Española exige que lo llamen maestro de Gramática. Le hablé de cuando, en el cole, nos disponían alrededor del aula para leer en voz alta el Quijote y otros textos, pasando a los primeros puestos quienes mejor leían. «¿Primeros puestos? –respingó mi amigo–. Ahora, ni se te ocurra. Cualquier competencia escolar traumatiza. Es como dejar que los niños varones jueguen con pistolas y no con cocinitas o Nancys. Te convierte en xenófobo, machista, asesino en serie y cosas así». Luego me ilustró con algunas experiencias personales: una universitaria que lee siguiendo con el dedo las líneas del texto, otro que mueve los labios y la cabeza casi deletreando palabras… «El próximo curso –concluyó– voy a empezar mis clases universitarias con un dictado: Una tarde parda y fría de invierno. Punto. Los colegiales estudian. Punto. Monotonía de lluvia tras los cristales. Después, tras corregir las faltas de ortografía, mandaré escribir cien veces: Analfabeto se escribe sin hache; y luego, lectura en voz alta: En un lugar de la Mancha, etcétera». Lo miré, divertido. «¿Lo sabe tu rector?». Asintió el maestro de Gramática. «¿Y qué dice al respecto?». Sonreía mi amigo, malévolo y feliz, encantado con la idea; y pensé que así debió de sonreír Sansón entre los filisteos. «Dice que me van a crucificar.»
Publicado en XLSEMANAL el 16/03/2008
Un lugar de encuentro, abierto hasta el amanecer (y sin penar, que a vuestras edades...)
martes, 18 de marzo de 2008
lunes, 4 de febrero de 2008
La pólvora del rey

Esto que veis aquí es el último regalito del “Sr Miliki” a todos los profes cajtellanos manchegos. Aunque algunos no la han sacado de la caja, otros la usamos para pasar las faltas mientras los de arriban creen que nos estamos mandando mensajitos con los PAPAS, como así se llama el ruinoso proyecto.
No contento el pasado día de la enseñanza se desayunó con una promesa (a dos meses de elecciones) de portátil para todos en breve, porque dice que gran parte de nuestro trabajo se realiza con el ordenador en casa. Pues no sé que se habrá creído, a mí solamente me pagan 5 horas semanales de trabajo en casa y las gasto corrigiendo. Visto lo visto voy a intentar no pasarme y usaré el portátil para escribir en el blog.
Y todo esto se suma a los manidos 400 lereles que nos van a devolver porque ya no saben en qué despilfarrarlo. El camarada Chaves ya podía arreglar las autovías, que en su día construyó con fondos estructurales, en vez de prometer ADSL a todos los “andazules”. Este fin de semana pude comprobar como a medida que bajas de latitud, los baches son más profundos y continuos. De pena. De Madrid para arriba gloria bendita, os lo digo yo.
Intento recordar el título de una película en la que a un tipo le concedían un premio o una herencia si conseguía gastarse un porrón de dinero en un solo día. ¡qué manera de dilapidar dinero!. Pues aquí encuentro parecidos asombrosos. Lo fácil es repartir metálico y comprar regalitos caros, ¿es que nadie ha pensado en unos plasmas de 42”?. Lo difícil es aumentar las plazas de guardería, recortar las listas de espera en la sanidad pública, construir transvases y centrales nucleares o poner una cama para el acompañante de un enfermo hospitalizado. Utilizaremos los 400 de marras en comprar “butterfly pillow”, parches para los riñones y un buen osteópata que nos dé un repaso tras una noche de hospital.
Todo eso requiere buena gestión y toma de decisiones que no contentan a todos, y éstos se han creído que hacer política es salir mintiendo en la tele, poniendo cara de bobos y mantener calentita la poltrona.
Sr ZP, deje algo en la caja del Caldera “el almendro charro” para el subsidio por desempleo. ¿o es que no se ha enterado por los periódicos que está subiendo el paro y disminuyendo los ingresos por cotización?. Lea, lea.
No contento el pasado día de la enseñanza se desayunó con una promesa (a dos meses de elecciones) de portátil para todos en breve, porque dice que gran parte de nuestro trabajo se realiza con el ordenador en casa. Pues no sé que se habrá creído, a mí solamente me pagan 5 horas semanales de trabajo en casa y las gasto corrigiendo. Visto lo visto voy a intentar no pasarme y usaré el portátil para escribir en el blog.
Y todo esto se suma a los manidos 400 lereles que nos van a devolver porque ya no saben en qué despilfarrarlo. El camarada Chaves ya podía arreglar las autovías, que en su día construyó con fondos estructurales, en vez de prometer ADSL a todos los “andazules”. Este fin de semana pude comprobar como a medida que bajas de latitud, los baches son más profundos y continuos. De pena. De Madrid para arriba gloria bendita, os lo digo yo.
Intento recordar el título de una película en la que a un tipo le concedían un premio o una herencia si conseguía gastarse un porrón de dinero en un solo día. ¡qué manera de dilapidar dinero!. Pues aquí encuentro parecidos asombrosos. Lo fácil es repartir metálico y comprar regalitos caros, ¿es que nadie ha pensado en unos plasmas de 42”?. Lo difícil es aumentar las plazas de guardería, recortar las listas de espera en la sanidad pública, construir transvases y centrales nucleares o poner una cama para el acompañante de un enfermo hospitalizado. Utilizaremos los 400 de marras en comprar “butterfly pillow”, parches para los riñones y un buen osteópata que nos dé un repaso tras una noche de hospital.
Todo eso requiere buena gestión y toma de decisiones que no contentan a todos, y éstos se han creído que hacer política es salir mintiendo en la tele, poniendo cara de bobos y mantener calentita la poltrona.
Sr ZP, deje algo en la caja del Caldera “el almendro charro” para el subsidio por desempleo. ¿o es que no se ha enterado por los periódicos que está subiendo el paro y disminuyendo los ingresos por cotización?. Lea, lea.
lunes, 14 de enero de 2008
Movimiento FON

Supongo que pocos de vosotros habréis oído hablar de FON. Se me ha acurrido contároslo a partir de una conversación con Pedro acerca de lo beneficioso que sería el poder disponer de un sistema energético distribuido en el que cada individuo compartiese de alguna manera la energía que le sobre.
En el mismo concepto se basa FON pero con Internet WIFI. Casi todos tenemos en casa un router de más de 1 Mb que la mayor parte del tiempo está desaprovechado. Se trata de compartir ese router con otro miembro de FON (fonero) que pase por la calle y que en un momento dado necesite acceso a internet. A cambio vosotros también cuando vayáis de viaje por el mundo mundial, con vuestro portátil o vuestra PDA, podéis encontrar fácilmente un punto de acceso gratuito a internet para buscar un hotel, restaurante, entradas, horarios de transporte público, o simplemente mirar de vez en cuando el correo electrónico. Incluso existe la posibilidad de ganar dinero si un vecino os descubre y quiere tener internet pero no tiene linea telefónica (aunque es bastante improbable que eso ocurra hoy en día)
Bueno, os paso la dirección de la página por si os interesa la idea y deciros que yo, al ser fonero desde hace unos dos meses, me dan unas cuantas invitaciones para que a mis amigos les salga la fonera (router social) más barata. A mi me salió por 10€.
Curiosamente, con el paso del tiempo me vuelvo más utópico. Hasta me voy creyendo que la homeopatía funciona...
A vueltas con el IPC
Según la página del INE, se siguen ponderaciones y criterios internacionales para elegir los municipios encuestados y los artículos que entran dentro de la cesta de la compra. La ponderación de los grandes grupos de artículos es la siguiente:

Yo sigo sin creerme que me pueda gastar el 22% de mi sueldo en comer y beber zumos. Aún así y poniendo como ejemplo un pensionista que cobre 500 €, el INE estima que se gasta 110€ en comer (los artículos de droguería están incluidos en menaje).
Más información en: http://www.ine.es/ipc01/coicop.htm
viernes, 28 de diciembre de 2007
Consejos navideños

Asistimos durante estas entrañables fechas a una serie de recomendaciones encadenadas, como si de anuncios publicitarios se tratara, por parte de esos distinguidos gobernantes que en todo momento velan por nuestro bienestar.
Parece que todo viene provocado por el cada vez más visible deterioro de la situación económica y esa, cada vez más afilada espada de Damocles, que pende sobre nuestras hipotecas: el EURIBOR. No sé a que viene tanto revuelo, si tenemos ángeles de la guarda que en todo momento nos vas a ir diciendo lo que tenemos que hacer. De momento bastará con menguarle la propina al del bar de la esquina, comer conejo más a menudo –si nos dejaran, ya verían- quitarse días de veraneo, apagar las luces viviendo a la de las velas, y ahora lo último que he oído, apretarse el cinturón. Esta última, la verdad es que nunca he sabido que sentido tiene, más allá de no poderme soltar a gusto con la madre que los parió a todos. Por cierto ¿se les ha olvidado aconsejarnos que nos demos de baja del satélite digital amigo o del ADSL? Ah perdón, no me acordaba, que luego se nos llena la boca con eso de pertenecer a la sociedad de la información y estar a la cabeza de la locomotora de Europa y todo eso.
Desde mi posición paleta y mente obtusa, se me ocurre que en lugar de andar pensando en como darnos la palmadita en la espalda, más nos hubiera valido que hubiesen ideado la fórmula para evitar la especulación inmobiliaria, por la que muchas familias van a dejar en herencia, el exceso de querer tener una vivienda digna. Ni siquiera se tenían que poner a pensar, que a estas alturas ya está todo inventando. Simplemente tenían que haberlo puesto en práctica, a costa eso sí, de las suculentas plusvalías que se han llevado sus primos constructores. No oigo ninguna recomendación para ellos, que ahora disfrutan de sus ganancias en playitabeach, rodeados de estupendas señoritas/os, que nadie se ofenda, que podían perfectamente ser su madre (y no me refiero por la edad, sino por su profesión). Claro, que tonto, que cinturón te vas a apretar si estás en bañador.
Y como no me da la gana callarme, también a ti te voy a dar una puntadita. Ya empiezo a estar hasta el gorro de que en tus mensajes navideños nos llames a la unidad de los demócratas. Vale, yo soy demócrata, ¿a quién me tengo que unir? Si a la parienta no le importara y la vecina estuviera de buen ver pues a lo mejor se lo proponía, pero va a ser que no. Y venga a repetir por la caja tonta que la unidad de los demócratas contra el terrorismo y bla, bla. Miré usted, eso se coge vuestra merced a los que ya sabe, les invita a un vino en su casa, que es la nuestra, y les pega un buen tirón de escroto, si tiene el suyo lleno de lo que debe tener. Pero no me eche la culpa a mí de la mierda esa, recuerde que es un mensaje navideño para todos los españoles, no para los políticos. Vaya la han cogido todos con hacernos responsables de los males a los ciudadanos de a pie. Que si contaminamos, que si gastamos mucho, que si no luchamos juntos contra el terrorismo, que si ahora nos matamos por ir en moto, etc.
Los ciudadanos seguiremos comprando 4x4, igual dieciséis, a no ser que los pongan a precio de adosado, apagaremos las luces cuando nos vayamos al bar a dejar propinas-pero las dejaremos encendidas cuando nos vayamos de vacaciones porque son tan inútiles que tenemos la urbanizaciones llenas de cacos (el problema es que las ciudades son grandes, dicen por ahí), iremos en metro o en bus cuando tardemos menos del doble que en el todoterreno, y si nos llega, pagaremos la subida de los impuestos locales, esa que anuncian con la boquita pequeña, para que hagan frente a los pelotazos de sus primos de playitabeach.
Y encima ahora les tendré que aguantar tres meses pidiéndome el voto. Tócate las narices. Porque soy del BUP y me educaron con ayuda de mis padres licenciados, que si no iban a ver lo que mandaba tocarse.
Parece que todo viene provocado por el cada vez más visible deterioro de la situación económica y esa, cada vez más afilada espada de Damocles, que pende sobre nuestras hipotecas: el EURIBOR. No sé a que viene tanto revuelo, si tenemos ángeles de la guarda que en todo momento nos vas a ir diciendo lo que tenemos que hacer. De momento bastará con menguarle la propina al del bar de la esquina, comer conejo más a menudo –si nos dejaran, ya verían- quitarse días de veraneo, apagar las luces viviendo a la de las velas, y ahora lo último que he oído, apretarse el cinturón. Esta última, la verdad es que nunca he sabido que sentido tiene, más allá de no poderme soltar a gusto con la madre que los parió a todos. Por cierto ¿se les ha olvidado aconsejarnos que nos demos de baja del satélite digital amigo o del ADSL? Ah perdón, no me acordaba, que luego se nos llena la boca con eso de pertenecer a la sociedad de la información y estar a la cabeza de la locomotora de Europa y todo eso.
Desde mi posición paleta y mente obtusa, se me ocurre que en lugar de andar pensando en como darnos la palmadita en la espalda, más nos hubiera valido que hubiesen ideado la fórmula para evitar la especulación inmobiliaria, por la que muchas familias van a dejar en herencia, el exceso de querer tener una vivienda digna. Ni siquiera se tenían que poner a pensar, que a estas alturas ya está todo inventando. Simplemente tenían que haberlo puesto en práctica, a costa eso sí, de las suculentas plusvalías que se han llevado sus primos constructores. No oigo ninguna recomendación para ellos, que ahora disfrutan de sus ganancias en playitabeach, rodeados de estupendas señoritas/os, que nadie se ofenda, que podían perfectamente ser su madre (y no me refiero por la edad, sino por su profesión). Claro, que tonto, que cinturón te vas a apretar si estás en bañador.
Y como no me da la gana callarme, también a ti te voy a dar una puntadita. Ya empiezo a estar hasta el gorro de que en tus mensajes navideños nos llames a la unidad de los demócratas. Vale, yo soy demócrata, ¿a quién me tengo que unir? Si a la parienta no le importara y la vecina estuviera de buen ver pues a lo mejor se lo proponía, pero va a ser que no. Y venga a repetir por la caja tonta que la unidad de los demócratas contra el terrorismo y bla, bla. Miré usted, eso se coge vuestra merced a los que ya sabe, les invita a un vino en su casa, que es la nuestra, y les pega un buen tirón de escroto, si tiene el suyo lleno de lo que debe tener. Pero no me eche la culpa a mí de la mierda esa, recuerde que es un mensaje navideño para todos los españoles, no para los políticos. Vaya la han cogido todos con hacernos responsables de los males a los ciudadanos de a pie. Que si contaminamos, que si gastamos mucho, que si no luchamos juntos contra el terrorismo, que si ahora nos matamos por ir en moto, etc.
Los ciudadanos seguiremos comprando 4x4, igual dieciséis, a no ser que los pongan a precio de adosado, apagaremos las luces cuando nos vayamos al bar a dejar propinas-pero las dejaremos encendidas cuando nos vayamos de vacaciones porque son tan inútiles que tenemos la urbanizaciones llenas de cacos (el problema es que las ciudades son grandes, dicen por ahí), iremos en metro o en bus cuando tardemos menos del doble que en el todoterreno, y si nos llega, pagaremos la subida de los impuestos locales, esa que anuncian con la boquita pequeña, para que hagan frente a los pelotazos de sus primos de playitabeach.
Y encima ahora les tendré que aguantar tres meses pidiéndome el voto. Tócate las narices. Porque soy del BUP y me educaron con ayuda de mis padres licenciados, que si no iban a ver lo que mandaba tocarse.
viernes, 21 de diciembre de 2007
PARA CAMBIAR DE TEMA
No puedo resistirme a colgar éste, ya viejo, en homenaje a mis colegas, entre tanto "educativo" suelto.
Son tiempos difíciles, hermano.
Este es todo un clásico que no podía dejar de poner por si alguien en su día no lo leyó. Está escrito tras asesinar ETA al Guardia Civil Antonio Molina Martín en Collado Villalba (Madrid) en Diciembre de 2002
“ EL PICOLETO ” Por ARTURO PEREZ-REVERTE 12 de Enero de 2003.
En la sierra de Madrid anochece gris, brumoso y sucio. Llevo todo el día dándole a la tecla y me apetece estirar las piernas, así que me enfundo la cazadora de piloto del Güero Dávila y salgo a dar un paseo. Cae una llovizna fría, y el agua en la cara me espabila un poco cuando bajo hasta el bar de Saturnino, que está junto a la carretera, en busca de un café. El camino pasa por la iglesia, en cuyo porche me entretengo un rato con don José, el párroco, que está allí con su eterna boina, como un centinela en su garita. ¿Qué te parece lo de ese pobre chico?, dice. Y me cuenta… Hace sólo unas horas, muy cerca de aquí, dos “heroicos gudaris” han asesinado a un joven Guardia Civil de Tráfico cuando éste se llevaba la mano a la visera de la teresiana para decir buenas tardes a un conductor detenido en el arcén de la autopista. Hablamos un rato del asunto, el páter me cuenta los detalles que ha oído en la radio, y luego me despido y sigo mi camino bajo la lluvia.
Cuando llego al bar, llueve a cántaros. Digo buenas tardes, me apoyo en la barra sacudiéndome como un perro mojado, y pido un cortado con leche fría. Saturnino, que es grande y tripón, deja la partida de mus y pasa al otro lado del mostrador mientras sus contertulios aguardan, pacientes. En la tele, sin sonido, hay un concurso idiota; y en la radio Rocío Jurado canta como una ola, tu amor llegó a mi vida, como una ola. Enciendo un cigarrillo. Junto a mí, en la barra, están cinco albañiles de las obras cercanas; son tipos duros, de manos rudas, manchados de cemento y yeso. Fuman y beben cubatas y carajillos de Magno mientras comentan lo del “picoleto” muerto, a su estilo: nada que ver con las tertulias políticamente correctas que uno escucha en la radio ni con los circunloquios del Pepé y el Pesoe. Por lo menos, comenta uno de ellos, un etarra se llevó lo suyo. Y lástima, añade el otro, que no le dieran un palmo más arriba, al hijoputa. En los sesos. Ése es el tono de la charla, así que tiendo la oreja. Otro cuenta cómo el segundo guardia, herido en el brazo derecho, aún tuvo el cuajo de seguir disparando con la izquierda. Y el del paraguas, añade otro. Ése que pasaba de paisano y corrió a ayudarlos con el paraguas de su mujer como arma. Compañerismo, opina un tercero. Y huevos, apunta otro. Sabe Dios cuántos guardias civiles han muerto ya con esto de ETA, dice alguien. La tira, confirman. Han muerto la tira. Y ahí siguen, los tíos. Aguantando mecha sin decir esta boca es mía. ¿Os acordáis de sus hijos muertos en las casas cuartel? Me quedo oyéndolos un rato mientras doy unos tientos al café infame de Saturnino. A veces son como son, comenta un albañil. Tarugos de piñón fijo. Pero hay que reconocer que siempre están donde tienen que estar. ¿No? Martínez, les dicen, ponte ahí hasta que te releven. Y Martínez no se mueve de ahí aunque se hunda el mundo o lo maten. Por ciento ochenta mil pelas al mes que cobran. Y sin sindicatos, que tiene guasa la cosa. Eso vale algo, dice otro. O mucho. La prueba es que la gente dice que tal, y que cual; pero cuando tienes un problema, ni Gobierno, ni Rey, ni leches. De los únicos que de verdad te fías en España es de la Guardia Civil.
Los cinco siguen un rato comentando el asunto. Y en ésas, como si estuviera preparado, se para afuera un coche verde blanco con pirulos azules. Por la ventana veo como salen dos guardias; otro empuja la puerta y entra. Es un guardia joven y alto. Tal vez se parece al que acaban de matar. Hasta es posible que pertenezca al mismo Puesto de Villalba, o al vecino de Galapagar. El guardia dice buenas tardes, se quita la teresiana y viene hasta la barra. Un café, por favor, le pide a Saturnino. Solo. Al entrar se ha hecho un silencio. Los albañiles lo miran y hasta los del mus se olvidan de los duples y del órdago. Cuando tiene delante el café, el picoleto saca del bolsillo dos aspirinas, y se las traga con unos sorbos. Qué le debo, pregunta, echándose la mano bolsillo. Saturnino va a abrir la boca, cuando del grupo de los albañiles le hacen un gesto negativo. Está invitado, rectifica Saturnino. Por los caballeros. El guardia se vuelve hacia el grupo y mira un instante sus monos y ropas manchadas. Sus caretos masculinos y honrados, solemnes, sin afeitar, fatigados de todo el día en el tajo. Los cinco lo observan muy serios. Gracias, dice. Algún albañil inclina un poco la cabeza. Nadie sonríe ni dice una palabra. El picoleto se pone la teresiana y se va.
Y yo me digo: me han ganado por la mano estos cabrones. Tenía que habérseme ocurrido. Ese café habría debido pagarlo yo.
Son tiempos difíciles, hermano.
Este es todo un clásico que no podía dejar de poner por si alguien en su día no lo leyó. Está escrito tras asesinar ETA al Guardia Civil Antonio Molina Martín en Collado Villalba (Madrid) en Diciembre de 2002
“ EL PICOLETO ” Por ARTURO PEREZ-REVERTE 12 de Enero de 2003.
En la sierra de Madrid anochece gris, brumoso y sucio. Llevo todo el día dándole a la tecla y me apetece estirar las piernas, así que me enfundo la cazadora de piloto del Güero Dávila y salgo a dar un paseo. Cae una llovizna fría, y el agua en la cara me espabila un poco cuando bajo hasta el bar de Saturnino, que está junto a la carretera, en busca de un café. El camino pasa por la iglesia, en cuyo porche me entretengo un rato con don José, el párroco, que está allí con su eterna boina, como un centinela en su garita. ¿Qué te parece lo de ese pobre chico?, dice. Y me cuenta… Hace sólo unas horas, muy cerca de aquí, dos “heroicos gudaris” han asesinado a un joven Guardia Civil de Tráfico cuando éste se llevaba la mano a la visera de la teresiana para decir buenas tardes a un conductor detenido en el arcén de la autopista. Hablamos un rato del asunto, el páter me cuenta los detalles que ha oído en la radio, y luego me despido y sigo mi camino bajo la lluvia.
Cuando llego al bar, llueve a cántaros. Digo buenas tardes, me apoyo en la barra sacudiéndome como un perro mojado, y pido un cortado con leche fría. Saturnino, que es grande y tripón, deja la partida de mus y pasa al otro lado del mostrador mientras sus contertulios aguardan, pacientes. En la tele, sin sonido, hay un concurso idiota; y en la radio Rocío Jurado canta como una ola, tu amor llegó a mi vida, como una ola. Enciendo un cigarrillo. Junto a mí, en la barra, están cinco albañiles de las obras cercanas; son tipos duros, de manos rudas, manchados de cemento y yeso. Fuman y beben cubatas y carajillos de Magno mientras comentan lo del “picoleto” muerto, a su estilo: nada que ver con las tertulias políticamente correctas que uno escucha en la radio ni con los circunloquios del Pepé y el Pesoe. Por lo menos, comenta uno de ellos, un etarra se llevó lo suyo. Y lástima, añade el otro, que no le dieran un palmo más arriba, al hijoputa. En los sesos. Ése es el tono de la charla, así que tiendo la oreja. Otro cuenta cómo el segundo guardia, herido en el brazo derecho, aún tuvo el cuajo de seguir disparando con la izquierda. Y el del paraguas, añade otro. Ése que pasaba de paisano y corrió a ayudarlos con el paraguas de su mujer como arma. Compañerismo, opina un tercero. Y huevos, apunta otro. Sabe Dios cuántos guardias civiles han muerto ya con esto de ETA, dice alguien. La tira, confirman. Han muerto la tira. Y ahí siguen, los tíos. Aguantando mecha sin decir esta boca es mía. ¿Os acordáis de sus hijos muertos en las casas cuartel? Me quedo oyéndolos un rato mientras doy unos tientos al café infame de Saturnino. A veces son como son, comenta un albañil. Tarugos de piñón fijo. Pero hay que reconocer que siempre están donde tienen que estar. ¿No? Martínez, les dicen, ponte ahí hasta que te releven. Y Martínez no se mueve de ahí aunque se hunda el mundo o lo maten. Por ciento ochenta mil pelas al mes que cobran. Y sin sindicatos, que tiene guasa la cosa. Eso vale algo, dice otro. O mucho. La prueba es que la gente dice que tal, y que cual; pero cuando tienes un problema, ni Gobierno, ni Rey, ni leches. De los únicos que de verdad te fías en España es de la Guardia Civil.
Los cinco siguen un rato comentando el asunto. Y en ésas, como si estuviera preparado, se para afuera un coche verde blanco con pirulos azules. Por la ventana veo como salen dos guardias; otro empuja la puerta y entra. Es un guardia joven y alto. Tal vez se parece al que acaban de matar. Hasta es posible que pertenezca al mismo Puesto de Villalba, o al vecino de Galapagar. El guardia dice buenas tardes, se quita la teresiana y viene hasta la barra. Un café, por favor, le pide a Saturnino. Solo. Al entrar se ha hecho un silencio. Los albañiles lo miran y hasta los del mus se olvidan de los duples y del órdago. Cuando tiene delante el café, el picoleto saca del bolsillo dos aspirinas, y se las traga con unos sorbos. Qué le debo, pregunta, echándose la mano bolsillo. Saturnino va a abrir la boca, cuando del grupo de los albañiles le hacen un gesto negativo. Está invitado, rectifica Saturnino. Por los caballeros. El guardia se vuelve hacia el grupo y mira un instante sus monos y ropas manchadas. Sus caretos masculinos y honrados, solemnes, sin afeitar, fatigados de todo el día en el tajo. Los cinco lo observan muy serios. Gracias, dice. Algún albañil inclina un poco la cabeza. Nadie sonríe ni dice una palabra. El picoleto se pone la teresiana y se va.
Y yo me digo: me han ganado por la mano estos cabrones. Tenía que habérseme ocurrido. Ese café habría debido pagarlo yo.
jueves, 20 de diciembre de 2007
Feliz Navidad
Os dejo con este clásico, interpretado por Sinatra y la Streisand, mientras disfrutáis con la lectura del blog.
Mis mejores deseos para todos en los años que vienen.
Mis mejores deseos para todos en los años que vienen.
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